Entrada en Jerusalén, por el Giotto, Capilla de los Scrovegni, Padua (siglo XIV) Con la llegada de la Cuaresma la música de la liturgia cambia de color. Desaparece el Aleluya, las melodías se vuelven más sobrias y los textos invitan a la reflexión. No es un silencio musical, sino más bien una transformación: la música deja de ser jubilosa para volverse más interior, más meditativa. Para un coro, este tiempo tiene una personalidad muy marcada, porque el modo de cantar, la elección de los textos y el carácter de las obras ayudan a crear ese clima de preparación que conduce hacia la Pascua. Dentro de este camino, uno de los momentos litúrgicos y musicales más ricos es el Domingo de Ramos, que abre la puerta de la Semana Santa. La celebración tiene una estructura muy particular, porque reúne dos atmósferas aparentemente opuestas. Por un lado está la procesión de los ramos, que recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén. La liturgia comienza entonces con un tono festivo, acompañado por antífonas tradicionales como el Hosanna filio David, que conservan el carácter jubiloso de la escena evangélica. Durante unos momentos la música recupera una luminosidad que parece anticipar la Pascua. Esta procesión en la iglesia de Los Jerónimos se realizará en la Misa de 12 h., cantada por el coro, el Domingo de Ramos. El Evangelio relata que Jesús mandó a dos de sus discípulos a una aldea diciéndoles lo que tenían que hacer, hallar una asna atada con su pollino, sobre el que no se ha sentado hombre alguno, desatarlo y traerlo aquí. Fueron y hallaron el pollino como les dijo. Mientras lo desataban, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? Ellos respondieron: El Señor lo necesita. San Juan Crisóstomo nos comenta que Cristo en esta ocasión realiza dos profecías, una mediante sus actos y la otra con sus palabras. La primera montando una burra, y la segunda cumpliendo la profecia de Zacarías que había dicho que el rey habría de montar un asno. Y cumpliendo esta profecía da comienzo a una nueva era prefigurando con sus actos lo que había de ocurrir después. Cristo aquí preanuncia la llamada a los gentiles, que hasta ahora han vivido como animales impuros; junto a ellos Él descansará y estos vendrán a Él y le seguirán. El echar los mantos sobre el pollino tiene su sentido en la realeza de Israel. Lo que hacen los discípulos es un gesto de entronización. Los peregrinos que han acompañado a Jesús hacia Jerusalén se contagian por el entusiasmo de los discípulos y alfombran con sus mantos el camino por donde pasa. Iconográficamente el pollino es blanco, signo de la transformación y la victoria de la resurrección, es un animal de un rey pacifico, manso y humilde, un rey pobre, portador de paz. Las primeras representaciones iconográficas se remontan a mediados del siglo IV. Las representaciones nos muestran a un Cristo sentado de lado y no a horcajadas, pues la cabalgadura se convierte en un trono de Cristo-Rey. La iconografía incorpora también al árbol, signo de la reapertura del Paraíso, de la Nueva Jerusalén. El elemento más próximo a Jesús es este árbol, porque hace alusión a la Pasión. Es el árbol de la Cruz. Además es el árbol del que se cortan ramos para aclamarle, signo de la victoria de su entrega. Nos recuerda a los cristianos que nuestra palma de la victoria reside en este árbol, la Cruz La muchedumbre que había venido a la fiesta, oyendo que Jesús venía a Jerusalén, tomaron los ramos de las palmas, y salieron a su encuentro, y clamaban: ¡Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor, y el rey de Israel. La rama de palma es un símbolo de la victoria, la paz y la vida eterna. La Pasión Pero poco después el clima cambia de forma radical. En la misa se proclama la Pasión, y la música adquiere un tono narrativo y dramático. En muchas tradiciones litúrgicas este relato se canta con distintos papeles: el narrador o evangelista, las palabras de Cristo y las intervenciones del pueblo. Este modo de cantar el Evangelio, que hunde sus raíces en la Edad Media, permite que el texto se despliegue casi como una escena musical, en la que el coro puede representar a la multitud —la llamada turba— que interviene en la narración. No es extraño que este momento haya inspirado algunas de las páginas más profundas de la historia de la música. Compositores como Tomás Luis de Victoria o Johann Sebastian Bach dedicaron obras extraordinarias al relato de la Pasión, demostrando hasta qué punto la música puede intensificar la fuerza expresiva de estos textos. Entre las obras vinculadas a este tiempo destaca también el Stabat Mater, uno de los poemas más conmovedores de la tradición cristiana. El texto describe el dolor de María al pie de la cruz y ha inspirado durante siglos a numerosos compositores. Este año nuestro coro interpretará el Stabat Mater de Josef Rheinberger, en una versión declamada y cantada que busca resaltar la intensidad del texto y su carácter meditativo. Este Stabat Mater será declamado, y cantado por el coro el 20 de marzo, pues en Semana Santa el coro estará de vacaciones. Además, dentro del repertorio que estamos preparando en esta temporada, abordaremos también el Requiem de Wolfgang Amadeus Mozart, una de las obras más célebres y sobrecogedoras de la música sacra. Aunque no pertenece específicamente a la liturgia de la Cuaresma, su profundidad espiritual y su extraordinaria fuerza musical lo convierten en una obra que dialoga naturalmente con el clima de recogimiento de este tiempo. El Requiem será cantado por el coro el 21 de marzo, junto con el coro AFE en la Parroquia Beata María Ana. Para quienes cantamos en un coro, estas semanas tienen algo especial. No se trata solo de preparar partituras, sino de participar, a través de la música, en una tradición que desde hace siglos acompaña los momentos más intensos del calendario litúrgico. La música se convierte así en una forma de meditación compartida: un camino sonoro que nos conduce, paso a paso, hacia la Semana Santa. Con la misa del Domingo de Ramos y la procesión, el coro se despedirá hasta después de Semana Santa. Retomaremos los ensayos durante la semana de Pascua para preparar los nuevos proyectos de los próximos meses.
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Queridos amigos del coro: Nos encontramos ya en el tiempo de Cuaresma, un periodo de especial intensidad espiritual dentro del calendario litúrgico. Durante estas semanas de Cuaresma y Pascua afrontaremos varias actuaciones con un repertorio de profunda significación: el Stabat Mater de Josef Gabriel Rheinberger, el Requiem de Wolfgang Amadeus Mozart y la Missa Brevis de Jacob de Haan. En esta ocasión, queremos detenernos especialmente en el Stabat Mater de Rheinberger, una obra de gran belleza y recogimiento que nos invita a profundizar, a través de la música, en el misterio del dolor y la esperanza propios de este tiempo litúrgico. El Stabat Mater Op. 138 de Josef Gabriel Rheinberger: tradición contrapuntística y espiritualidad romántica El Stabat Mater en sol menor, Op. 138 (1884), de Josef Gabriel Rheinberger constituye una de las aportaciones más significativas al repertorio coral sacro de la segunda mitad del siglo XIX germánico. En esta obra, el compositor sintetiza su sólida formación contrapuntística con una sensibilidad armónica plenamente romántica, dando lugar a una lectura del texto medieval caracterizada por la sobriedad expresiva y el equilibrio formal. Rheinberger en el contexto de la música sacra alemana del siglo XIX Nacido en Vaduz en 1839 y formado en Múnich, Rheinberger desarrolló prácticamente toda su carrera en el ámbito bávaro, donde ejerció como organista, profesor y compositor de la corte real. Su prolongada actividad docente en la Escuela Superior de Música de Múnich influyó decisivamente en varias generaciones de músicos europeos y norteamericanos. Desde el punto de vista estético, Rheinberger ocupa una posición singular en el panorama musical decimonónico. Frente a las corrientes más marcadamente progresistas asociadas al sinfonismo wagneriano o lisztiano, su lenguaje se inscribe en una línea de continuidad con la tradición clásica alemana. Admirador de Johann Sebastian Bach y de la claridad formal mozartiana, integró el rigor estructural heredado del contrapunto barroco en un discurso armónico propio del romanticismo medio alemán. Su producción sacra —misas, motetes, himnos, un Requiem y diversas obras litúrgicas— refleja una concepción de la música religiosa como espacio de equilibrio entre devoción, inteligibilidad textual y coherencia formal. El texto del Stabat Mater y su tradición musical El poema Stabat Mater dolorosa, atribuido a Jacopone da Todi (siglo XIII), es una secuencia litúrgica que medita sobre el sufrimiento de la Virgen María al pie de la cruz. Su estructura estrófica y su intensidad afectiva han propiciado una extensa tradición de musicalizaciones, desde el Renacimiento hasta la contemporaneidad. En el siglo XIX, el texto fue abordado desde perspectivas diversas: algunas versiones privilegiaron el dramatismo operístico y la expansión sinfónica, mientras que otras, como la de Rheinberger, se orientaron hacia una lectura de carácter más litúrgico y contemplativo. La elección de una plantilla coral relativamente contenida y el uso predominante del órgano como acompañamiento sitúan su obra dentro de esta segunda línea interpretativa. Estructura formal y recursos compositivos El Stabat Mater Op. 138 está concebido para coro mixto (SATB) y órgano, con posibilidad de acompañamiento opcional de cuerdas. La obra se articula en cuatro secciones principales —en algunas ediciones la fuga conclusiva aparece como número independiente— que configuran un arco expresivo coherente y progresivo. Desde el punto de vista tonal, la elección de sol menor establece desde el inicio un clima de gravedad y recogimiento. Rheinberger evita contrastes abruptos y desarrolla el discurso a través de modulaciones orgánicas y una escritura coral que prioriza la claridad de las líneas. El tratamiento del texto revela una atención constante a la prosodia latina y a la inteligibilidad verbal. Las texturas alternan entre pasajes homofónicos, que refuerzan la declamación colectiva, y secciones de mayor densidad contrapuntística, donde las voces dialogan en imitación controlada. Particular relevancia adquiere la sección final, construida como una fuga sobre el “Amen”. Este recurso no solo evidencia la maestría técnica del compositor, sino que cumple una función simbólica y estructural: la progresiva acumulación de entradas imitativas genera una intensificación sonora que culmina en una afirmación luminosa, desplazando el centro expresivo desde el dolor contemplativo hacia una resolución de carácter esperanzador. La duración relativamente breve de la obra (aproximadamente 12–15 minutos) responde a una concepción unitaria y concentrada, en la que cada sección contribuye a un desarrollo sin redundancias. Lenguaje armónico y estética expresiva Armónicamente, Rheinberger se mueve dentro de un marco tonal expandido, característico del romanticismo centroeuropeo, pero evita cromatismos excesivos o tensiones extremas. Su discurso privilegia la continuidad y la estabilidad estructural, lo que refuerza el carácter meditativo de la obra. A diferencia de otras versiones decimonónicas del mismo texto —como las de Rossini o Dvořák—, el Stabat Mater de Rheinberger prescinde de un enfoque dramático-operístico. En su lugar, propone una espiritualidad interiorizada, donde la emoción se canaliza a través del equilibrio polifónico y la proporción formal. La escritura coral demuestra un profundo conocimiento de las posibilidades tímbricas del conjunto mixto, así como una comprensión idiomática del órgano como soporte armónico y elemento articulador del discurso. Recepción y revalorización Tras la muerte del compositor en 1901, la evolución estética del siglo XX relegó parcialmente su obra a un segundo plano. No obstante, en las últimas décadas se ha producido una recuperación crítica de su catálogo, particularmente en el ámbito de la música coral y organística. El Stabat Mater Op. 138 ocupa hoy un lugar consolidado en el repertorio de coros especializados en música sacra romántica alemana. Su interés radica tanto en su calidad técnica como en su valor como testimonio de una concepción estética que reivindica la continuidad con la tradición en un siglo marcado por la experimentación y el cambio. Conclusión El Stabat Mater de Josef Gabriel Rheinberger representa una síntesis lograda entre herencia contrapuntística y sensibilidad romántica. Lejos de la grandilocuencia sinfónica, la obra propone una lectura sobria y estructuralmente rigurosa del texto medieval, en la que la intensidad espiritual se articula a través del equilibrio formal. En este sentido, Op. 138 no solo constituye una pieza significativa dentro del catálogo de Rheinberger, sino también un ejemplo paradigmático de la música sacra alemana de finales del siglo XIX: una estética donde tradición y modernidad conviven en tensión armónica y expresiva. Os iremos informando puntualmente de todas las fechas, pero queremos adelantaros ya algunas de las próximas citas:
Jacob de Haan nació el 28 de marzo de 1959 en Heerenveen, una localidad de la provincia de Frisia, en los Países Bajos. Desde muy joven mostró un marcado interés por la música, especialmente por el repertorio coral y la música para instrumentos de viento, ámbitos que más tarde se convertirían en los pilares fundamentales de su carrera compositiva. De Haan cursó estudios de composición y dirección en el Conservatorio Real de La Haya, una institución conocida por su equilibrio entre tradición y apertura a lenguajes contemporáneos. Durante su etapa formativa recibió una sólida educación en contrapunto, armonía y orquestación, así como una profunda familiaridad con la música coral y la práctica litúrgica, influencias que dejarían una huella permanente en su estilo. En sus primeros años profesionales trabajó como profesor de música, director de coro y organista, actividades que le proporcionaron un contacto directo y constante con intérpretes amateurs y semiprofesionales. Esta experiencia práctica fue decisiva en la configuración de su escritura: una música pensada desde el conocimiento real del músico y del contexto interpretativo. Carrera como compositor Jacob de Haan comenzó a ganar proyección internacional en la década de 1990, especialmente dentro del ámbito de la música para banda sinfónica, donde se consolidó como uno de los compositores más interpretados de su generación. Sus obras se caracterizan por una escritura clara, eficaz y profundamente comunicativa, cualidades que han favorecido su rápida difusión en Europa, América, Asia y Oceanía. Entre sus obras más conocidas se encuentran Oregon, Ammerland, La Storia, Concerto d’Amore, Virginia y Missa Brevis. Muchas de ellas han sido adoptadas de manera habitual por bandas municipales, profesionales y académicas, convirtiéndose en piezas de referencia del repertorio contemporáneo. Estilo y lenguaje musical El estilo de Jacob de Haan se sitúa deliberadamente al margen de los radicalismos estéticos. La melodía ocupa un lugar central en su pensamiento musical, concebida siempre con un sentido cantabile, incluso en la escritura instrumental. Formalmente, sus obras se estructuran con claridad y coherencia, permitiendo al oyente seguir el discurso sin dificultad. Esta accesibilidad no implica superficialidad: de Haan demuestra un dominio refinado del color instrumental, de la textura y del equilibrio entre secciones, especialmente en la orquestación para banda sinfónica. Un capítulo especialmente relevante de su producción es la música sacra, que incluye misas, motetes y obras corales de inspiración religiosa. En este repertorio, Jacob de Haan se muestra profundamente respetuoso con la tradición litúrgica, pero al mismo tiempo atento a la sensibilidad del oyente contemporáneo. En cuanto a la Missa Brevis, el lenguaje armónico de la obra es esencialmente tonal ampliado, con frecuentes apoyos modales y progresiones claras que refuerzan el carácter contemplativo del texto litúrgico. La escritura rehúye la densidad excesiva y privilegia la transparencia: las armonías se despliegan de forma gradual, permitiendo que el discurso coral se mantenga siempre inteligible. Rítmicamente, la Missa breves alterna secciones de gran serenidad con otras de mayor impulso, especialmente en el Gloria, donde la música traduce la dimensión jubilosa del texto. El Kyriey el Agnus Dei, por el contrario, destacan por su atmósfera introspectiva, casi meditativa, con líneas melódicas amplias. Obras como la Missa Brevis revelan su capacidad para unir espiritualidad, claridad textual y una sonoridad moderna, sin recurrir a lenguajes arcaizantes ni a experimentación excesiva. El resultado es una música de carácter meditativo y universal, apta tanto para el culto como para el concierto. Proyección internacional y legado Las obras de Jacob de Haan han sido interpretadas y grabadas por algunas de las bandas y coros más prestigiosos del mundo. Además de su labor como compositor, ha sido invitado con frecuencia a impartir clases magistrales, talleres y conferencias, contribuyendo activamente a la difusión y dignificación del repertorio para banda. Su música ha desempeñado un papel fundamental en la renovación del repertorio bandístico, demostrando que este medio puede ser vehículo de profundidad expresiva, lirismo y reflexión espiritual. En este sentido, Jacob de Haan es considerado una figura clave en la consolidación de la banda sinfónica como formación artística de pleno derecho en el panorama musical contemporáneo. El papel de la banda y el coro Uno de los rasgos más interesantes de esta obra es la relación entre coro y banda sinfónica. Lejos de limitarse a una función de acompañamiento, la banda actúa como un verdadero interlocutor del coro, aportando color, profundidad y comentario expresivo al texto. La orquestación es cuidadosa y equilibrada, pensada para no cubrir nunca la palabra cantada, algo fundamental en una obra de raíz litúrgica. Para los intérpretes, la partitura plantea exigencias de afinación, empaste y control dinámico más que de virtuosismo individual. El reto principal reside en construir un discurso común, orgánico, donde texto, música y acústica confluyan en una experiencia coherente. Interpretación exitosa La Missa brevis de Jacob de Haan ha encontrado un lugar destacado tanto en contextos litúrgicos como concertísticos. Su éxito se explica por su capacidad de ser profundamente respetuosa con la tradición, sin resultar anacrónica, y de ser contemporánea sin perder accesibilidad ni profundidad espiritual. Para el oyente, la obra ofrece una experiencia de recogimiento y claridad emocional; para el músico, un ejemplo de escritura eficaz, honesta y bien pensada; y para el director, una oportunidad de trabajar la musicalidad colectiva y el sentido del texto más allá del mero sonido. En definitiva, esta Misa representa con claridad la estética de Jacob de Haan: una música que no busca deslumbrar, sino comunicar; que entiende la tradición como un punto de partida vivo, y que sigue demostrando que la banda sinfónica es un medio plenamente válido para la expresión de lo sagrado en el siglo XXI. El Coro de los Jerónimos viene interpretando la Missa de Jacob de Haan desde la década de los años noventa, siendo uno de los primeros coros en España en incorporar esta obra a su repertorio. Su temprana apuesta por esta misa contribuyó de manera decisiva a la difusión de la música sacra contemporánea del compositor neerlandés en nuestro país. Desde entonces, la obra ha ido consolidándose progresivamente en el panorama coral español, hasta convertirse en una pieza habitual tanto en salas de concierto como en contextos litúrgicos. En la actualidad, son numerosos los coros que interpretan la Missa de Jacob de Haan, atraídos por su equilibrio entre tradición y modernidad, su claridad expresiva y su profunda dimensión espiritual. La trayectoria del Coro de los Jerónimos con esta obra no solo refleja un compromiso continuado con el repertorio contemporáneo, sino también una vocación pionera que ha contribuido a enriquecer y ampliar el horizonte musical coral en España. En el año 2026, el Coro de los Jerónimos tiene previsto volver a interpretar esta Missa en diversos espacios, cuyas fechas y lugares se irán comunicando oportunamente. Con esta nueva serie de interpretaciones, el coro reafirma su vínculo histórico con la obra y renueva su compromiso con la difusión de la música sacra contemporánea. Al llegar al final del año, queremos detenernos un momento para dar las gracias. Gracias a quienes formáis parte del coro con vuestra voz y compromiso, y gracias a quienes nos acompañáis desde el público, concierto tras concierto. Sin vosotros, la música no tendría sentido. Un año más en armonía Este año ha estado lleno de música compartida: ensayos, conciertos, celebraciones litúrgicas y momentos que nos han recordado por qué cantar juntos es algo tan especial. Cada actuación ha sido una oportunidad para poner nuestra experiencia y dedicación al servicio de la música y de la comunidad. Además, hemos participado en bodas, muchos funerales, y otras celebraciones especiales, como la ordenación de sacerdotes en la Catedral de la Almudena. Más de 30 años de historia… y seguimos Con más de tres décadas de trayectoria, el Coro de San Jerónimo el Real continúa creciendo gracias a la unión de generaciones, al amor por el canto coral y al deseo de mantener viva una tradición musical que nos define. La música coral no solo se escucha: se vive y se comparte. Gracias a quienes lo hacen posible Nuestro agradecimiento más sincero: – A los coralistas, por su constancia, ilusión y generosidad. – A la dirección musical y a los músicos que nos acompañan, por guiarnos con sensibilidad y rigor. – A nuestro público fiel, por su cercanía y apoyo continuo. – A todas las personas que colaboran y hacen posible la actividad del coro. Mirando al próximo año El nuevo año nos traerá nuevos repertorios, conciertos y proyectos que afrontamos con la misma ilusión de siempre. Esperamos seguir contando con vosotros para continuar compartiendo música. No faltarán el Concierto de Manos Unidas en primavera ni el Concierto de Patrimonio en otoño o el Concierto de Navidad. Seguiremos también cantando en catedrales: el próximo puente de San Isidro nos espera la Catedral de Burgo de Osma, junto a otras actuaciones que iremos anunciando y que ya estamos preparando para 2026. En cuanto al repertorio, si el año pasado interpretamos la Petite messe de Rossini, este año hemos preparado el Oratorio de Navidad de Saint-Saëns. Que la música siga siendo un punto de encuentro, de serenidad y de esperanza. Con nuestros mejores deseos para el nuevo año, Coro de San Jerónimo el Real Más de 30 años compartiendo música 🎶 Queridos amigos, Dentro de muy poco celebraremos nuestro Concierto de Navidad en la Parroquia de San Jerónimo el Real, una cita que cada año vivimos con especial ilusión. Antes de comenzar, queremos compartir con vosotros algunas notas sobre los músicos que harán posible esta velada dedicada al Mesías de Händel y al Oratorio de Noël de Saint‑Saëns. 🌟 Solistas invitadosContaremos con un magnífico elenco vocal:
Será un placer compartir con vosotros esta celebración musical, llena de luz, tradición y belleza. Nos vemos dentro de un rato en San Jerónimo el Real. Y mañana por la mañana, día 20, participaremos en "Villancicos en Sol" donde actuaremos media hora cantando villancicos para felicitar la Navidad, a las 11:15, en la Real Casa de Correos.
🎄 Concierto de Navidad 2025 en San Jerónimo el Real: Mesías de Händel y Oratorio de Saint-Saëns. El Concierto de Navidad 2025 del Coro de San Jerónimo el Real ya tiene fecha y promete convertirse en uno de los eventos musicales más destacados para nuestros seguidores. Bajo la dirección de Rubén Sánchez Vieco, el coro interpretará dos obras imprescindibles del repertorio navideño: el Mesías de Händel y el Oratorio de Navidad de Saint-Saëns. 📅 19 de diciembre de 2025 🕰️ 19:30 h 📍 Parroquia de San Jerónimo el Real (Madrid) Este concierto navideño es una oportunidad ideal para disfrutar de música sacra en un entorno emblemático. El programa combina música y el ambiente único que caracteriza a nuestros conciertos de Navidad desde hace muchos años. En los próximos días publicaremos una nueva entrada del blog con más información sobre el elenco de solistas y músicos que participará en esta edición del concierto. En el último post publicado ya hemos compartido información detallada sobre las obras que se interpretarán. 🎶 No te pierdas este Concierto de Navidad 2025 en Madrid. ¡Te esperamos! Este artículo es para ti 👉 Pincha el enlace.Con la llegada de noviembre empieza a sentirse esa atmósfera especial que anuncia la Navidad. Y, como cada año, queremos compartir contigo uno de los momentos más mágicos que estamos preparando con toda la ilusión: nuestro Concierto de Navidad.
Aunque aún quedan algunas semanas para revelar cada detalle, hoy queremos ofrecerte un primer adelanto de lo que estamos organizando y de lo que podrás disfrutar muy pronto. ✨ Un espectáculo pensado para emocionar. Este concierto será un encuentro para disfrutar de la música, la tradición y el espíritu navideño. Estamos trabajando en un repertorio cuidadosamente seleccionado, que incluirá piezas clásicas, villancicos, arreglos especiales y alguna sorpresa que esperamos que te encante. Cada año este evento se convierte en un pequeño regalo musical, y en esta edición queremos llevarlo todavía un paso más allá. 🎶 Lo que revelaremos muy prontoEn los próximos días publicaremos un artículo con toda la información completa. Entre otros detalles, podrás descubrir:
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AuthorCoro de San Jerónimo El Real Archives
Diciembre 2025
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